Exposición del General ® Juan Guillermo Toro Dávila
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En esta oportunidad, quiero referirme a los últimos momentos de la vida de nuestro Libertador, porque nos muestran nítidamente su visión geopolítica que guió sus pasos como Director Supremo de Chile y que permitió la toma de posesión del estrecho de Magallanes, la ocupación de la zona austral y en especial la proyección de nuestro país hacia el Polo Sur.

Un domingo, 24 de octubre de 1842 en Lima, hace 169 años, el General Bernardo O´Higgins, que por largo tiempo yacía en su lecho de enfermo, recibió la noticia de que el Gobierno de Chile, por una ley ya publicada, disponía cancelarle sus sueldos que no recibía desde su destierro al Perú en 1825 y ello lo impactó, no sólo por su aspecto material, sino más bien, por el significado sentimental de habérsele reconocido finalmente la gran misión que había cumplido con su patria, lo que le produjo una leve mejoría y por un corto tiempo volvió su lucidez; sin embargo, su vida ya terminaba y sólo por unos instantes, su pensamiento volvió hacia Chile y su destino y en su último aliento musitó una palabra, que fue escuchada claramente: “Magallanes”.

Debo decirles que “Magallanes”, no fue una palabra dicha al azar, sino que la expresión de un sentimiento muy profundo que se anidó hondamente en su mente y en su corazón, muy temprano en su juventud, cuando al regreso de España, el 5 de septiembre de 1802 a los 24 años de edad, cruzó el estrecho de Magallanes y empezó a comprender la importancia que este paso oceánico, tendría para el futuro de Chile; posteriormente durante la lucha por la independencia, pudo constatar el valor del estrecho, en el aspecto de seguridad para las costas del Pacífico Sur. Su pensamiento al respecto, de gran visión geopolítica, se fue cristalizando durante su gobierno y quedó de manifiesto en la fijación de los límites de Chile, con el Cabo de Hornos como límite sur del país y en su convicción de que debería afianzarse la soberanía de nuestra patria en la zona austral.

O´Higgins tenía una clara visión sobre la importancia del mar para un país marítimo como Chile y del significado del territorio austral  que desmembrado y sin continuidad terrestre, sólo  podría  mantenerse con la posesión efectiva que significaba la ocupación y el contar con los medios permanentes para su seguridad. Por eso unos de sus primeros actos como Director Supremo fue la reorganización del Ejército y la creación de la Escuadra Nacional, que se concretó el 10 de octubre de 1818, cuando zarpó de Valparaíso y O´Higgins pronunció la famosa frase: “de estas cuatro tablas depende la suerte de América”.

Los grandes y urgentes problemas que debió enfrentar durante sus seis años de gobierno, le impidieron materializar una acción física de toma de posesión de las tierras magallánicas, pero O´Higgins  siempre tuvo plena conciencia del gran significado que tenía para Chile esa vía natural de unión de los dos océanos. y así Magallanes, quedó en su mente como un imperativo de futuro.

¿Que significaba para Chile en esa época el Estrecho de Magallanes? ¿Cómo se engarza esa unión de los océanos Atlántico y Pacífico en el curso de nuestra historia?

Para responder a esas interrogantes empiezo por decir que Chile nace realmente a la historia, cuando las naves de Magallanes surcan las aguas del estrecho, a fines de octubre de 1520, descubriendo así, el paso que permitiría navegar salvando por el mar el continente americano, lo que puso de relieve desde el comienzo, el protagonismo de esa área de unión de los dos océanos, en la estructura geográfica y en nuestro destino.

Después del descubrimiento y entre los años 1534 y 1541 España envía varias expediciones para cerciorarse de la real importancia y de la factibilidad del paso oceánico, que fueron tan desventuradas y tales fueron los desastres de la Armada española, que España desiste de su empeño y las aguas del estrecho, quedan a merced de corsarios, piratas y aventureros de todas las razas, que periódicamente realizaban acciones depredadoras en el Pacífico sur, sembrando el terror y la destrucción en las costas y en los mares.

Por lo anterior, la Corona Española envió en 1581 una poderosa escuadra de 23 navíos y tres mil tripulantes, para ocupar y fortalecer el estrecho de Magallanes, de ella sólo llegaron al estrecho en 1584 sólo con 4 naves y 338 tripulantes. Sarmiento de Gamboa que había sido nombrado “Capitán General del Estrecho”, toma posesión de esas tierras y mares en nombre de la Corona Española y establece dos poblados con los tripulantes españoles  que llevaba, pero dicho intento colonizador duró poco más de un año y fue tan desafortunado, que sólo hubo un sobreviviente, que fue rescatado por el pirata inglés Tomás Cavendish, quién, al constatar la magnitud de la desgracia ocurrida allí, le dio el nombre de Puerto del Hambre. El conocimiento de esta desgracia hizo que por más de dos siglos continuara reinando en el estrecho el abandono y la soledad.

En 1816 el descubrimiento del Cabo de Hornos por marinos holandeses dejó en claro que la Tierra del Fuego era una isla independiente de la Antártica y aparece así una nueva ruta naviera por el Cabo de Hornos, más larga pero más segura para buques a vela y continúa, entonces, otro largo paréntesis para el Estrecho de Magallanes.

Dos siglos después, el estrecho vuelve a entrar en la historia. En 1835, se constituye la Compañía Inglesa de Navegación a Vapor del Pacífico, para establecer una línea regular de vapores entre los puertos de Chile y Perú.

Esta situación revolucionó el tránsito marítimo a través del estrecho, renovando después de tres siglos el interés internacional por la ruta magallánica, con un gran incremento de expediciones científicas europeas.

Esto tenía un gran significado para Chile, que había heredado de España el estrecho, pero a la vez le creaba un problema latente, ante el peligro de la hegemonía política europea, que ya había ejercido su acción en el área con la ocupación de las Malvinas por los ingleses en 1833, no obstante la soberanía que mantenía sobre ellas la República Argentina.

O´Higgins, estaba conciente que Magallanes, podía despertar los apetitos de potencias extranjeras para ocupar el estrecho y otros puntos de esa zona definida como chilena, por la herencia de España y por su inclusión en la Constitución de 1833, que fijaba el Cabo de Hornos como límite sur del de la República de Chile.

A pesar de los argumentos dados por O´Higgins desde el Perú y el pensamiento del propio gobierno chileno, toda acción sobre el estrecho se vio postergada por la guerra contra la Confederación Perú Boliviana del Mariscal Santa Cruz, que fue vencido por el General Manuel Bulnes en la batalla de Yungay, el 20 de enero 1839. Como el General Bulnes permaneció casi dos años en el Perú, con motivo de dicho conflicto, tuvo la oportunidad de conversar muchas veces con O´Higgins en Montalbán y éste le habló siempre sobre la necesidad de colonizar el estrecho.

Terminada la guerra y elegido como Presidente de Chile,  el vencedor de Yungay, General Manuel Bulnes Prieto, gracias a la visión de O´Higgins de la urgente necesidad de tomar posesión  del Estrecho y de la zona austral ordenó construir un buque de guerra y preparar una expedición desde Ancud para que estableciera en Magallanes la posesión efectiva de la República de Chile.

Así, a las 10 de la mañana del 21 de septiembre de 1843, la goleta de guerra chilena “Ancud” al mando del Capitán de Fragata Graduado Juan Williams Wilson, más conocido como Juan Guillermos, fondeó en una ensenada adyacente a Punta Ana y tomó posesión del Estrecho de Magallanes y de sus territorios en nombre del Gobierno de Chile. El 22 de septiembre, arribó el buque de guerra francés “Pheatón”, cuya tripulación bajó a tierra para izar la bandera francesa, pero ante la protesta de Chile que ya había tomado posesión, los franceses respondieron  que no pretendían ejercer soberanía, zarpando poco después.

Con este último acto, que hemos recordado, se cumplió el anhelo de O´Higgins y la historia en el tiempo ha reafirmado, la profética visión geopolítica que el Libertador resumió en su última palabra “Magallanes”.

Cuando se tomó posesión oficial del estrecho, ese 21 de septiembre de 1843, ya O´Higgins no estaba, pero se cumplía así el destino de los grandes hombres, cuyos pensamientos y acciones trascienden el estrecho marco de su paso por el mundo y se proyectan más allá de su muerte, dejando un legado de vivencias y de valores cuya vigencia los hace objeto del recuerdo y la admiración de las generaciones futuras.

Magallanes dijo O´Higgins al morir. Magallanes es hoy un trozo de nuestra tierra, que tiene la llave de la conjunción natural de los dos océanos más grande del mundo y que nos ha proyectado a la inmensidad del Continente Antártico y hasta el Polo Sur, a través del territorio Antártico Chileno, llamado la “Tierra de O´Higgins”.

Esa simbiosis de mar y tierra, que es actualmente la Región de Magallanes y Antártica Chilena, cuya historia hemos relatado, es realmente un gran sueño de O´Higgins hecho realidad.